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Mar 25

¿Merece la pena?

BalonOro2012

El pasado martes, Jose Mourinho destapó algo que la gente con un mínimo de sentido de común sospechábamos hace tiempo. En referencia a los premios que la FIFA otorga cada año al mejor entrenador y jugador del año, el técnico portugués afirmaba haber recibido llamadas de algunos colegas profesionales que aseguraban haberle votado a él como mejor técnico de 2012 y no a Vicente del Bosque, tal y como la FIFA mostraba en el listado de las votaciones. Es necesario recordar también que, según una noticia publicada en enero por la cadena Al-Jazeera, habían existido denuncias por parte de algunos jugadores afirmando que su voto había sido manipulado. Los casos que más llamaron la atención fueron los de Thiago Silva y Rosicky, que aseguraban haber votado a Balotelli como mejor jugador del año y no a Messi tal y como se publicaba. La noticia, al menos aquí en España, pasó prácticamente desapercibida. Y si vio la luz aquí, aunque fuera prácticamente a escondidas, fue porque parece ser que Thiago Silva había negado la noticia. De Rosicky, sin embargo, no se ha comentado nada. La experiencia en este repugnante mundo me dice que, o bien el checo respaldó esta noticia públicamente y nuestros “periodistas” no nos han dicho nada, o bien dicho jugador fue untado para que se mantuviera en silencio al respecto.

El gran problema que ha surgido ahora para los antimadridistas es que ese rescoldo de verdad que muchos buscamos, esta vez, lo ha descubierto Mourinho y no unos jugadores que, si juntáramos su historial al completo, no lograrían jamás acaparar ni la mitad del protagonismo  que el portugués logra generar en un solo minuto. Por tanto, después de esas palabras, y con el mismo pesar que pavor hacia la verdad, parte del mundo del periodismo se vio obligado a investigar, ahora sí, sobre el asunto. Ahora sí. No quedaba  más remedio. Y digo parte de ese mundo porque la otra parte, aún mayoría, se ha negado en redondo a salir del cuarto de la oscuridad y la mentira. Ese cuarto que, pese a carecer de luz, está repleto de todos los manjares que mantienen hinchadas sus barrigas. “Mourinho es Satanás y cuando habla la bondad baja y la maldad sube” (palabras dichas en Estudio Estadio, programa de Teledeporte). “Por mucho que habléis sobre el tema no me voy a bajar del carro. Las palabras de Mourinho son un ataque directo contra Vicente del Bosque” (Futboleros, de MarcaTV). Estas declaraciones son un simple ejemplo de las reacciones de esa parte del periodismo que tan buenas relaciones tiene con Del Bosque, San Iker, Sergio Ramos y, por supuesto, con su Barça. Para ellos, al igual que para el “Marqués”, todo esto es “una cosa de niños”, aunque  si hubiera sucedido al revés, quizás no les hubiera parecido un juego tan divertido y seguramente Satanás seguiría siendo el mismo.

Que salga Pandev, capitán de Macedonia, asegurando que su voto fue para Mourinho y no para Del Bosque tal y como aparece en las listas, es un juego de niños. También es un juego de niños que hayan salido seleccionadores y otros capitanes de países africanos denunciando que la FIFA les mandó tarde los papeles para votar y que, cuando emitieron su voto a Mourinho, la propia FIFA les contestara que ya era tarde para votar. Un juego de niños también es que a los periodistas de esos mismos países africanos sí que les llegara el papelito a tiempo y que, curiosamente, sus votaciones fueran para Del Bosque o Guardiola. Todo esto es un juego de pequeños y traviesillos satanes. ¡Viva la humildad del “Marqués”! ¡Qué vivan los valores!

Lo que habría que hacer para el seleccionador de esa propaganda llamada “la Roja” es “unir y no desunir”, es decir, que si tú votas a uno y tu voto va para otro te callas y punto. Y si tienes intención de hablar y te empeñas en ello, se aplica la solución económica necesaria para esa “unión” y problema solucionado. A seguir remando y a seguir callando. Da gusto lo unidos que están la mayoría de españoles en este aspecto.

El Marqués y su humildad

Aún recuerdo las palabras del “Marqués” cuando salió a recoger ese tongo de premio (perdonen, sigo siendo un niño pese a todo) en clara alusión a Mourinho: “Dejo una pequeña reflexión: todos lo que estamos en el fútbol y sentimos fascinación por él queremos ganar, pero estamos obligados a defender el fútbol, cuidarlo y mimarlo, trasladar la mejor ética y conducta personal”. Señor Mourinho, señor Pandev, señor seleccionador de Gabón, señor seleccionador de Guinea Bissau, señor capitán y seleccionador de Zimbabwe y pequeños satanes del fútbol: callaos la boca. Continuemos “mimando y cuidando el fútbol”.

La conclusión de todo esto es que el mundo es una mentira. Y digo el mundo porque estoy seguro que si mi pasión fuera otra, ya fuera la política, el cine o cualquier otro espacio de la sociedad, al final acabaría por darme cuenta de que, de una manera o de otra, los “profesionales de la información” me llevarían al terreno que más les interesa, es decir, al de la “verdad oficial”, esa verdad que no acepta otras verdades. Si estas cosas tan sucias pasan en el fútbol, imagínense en los demás ámbitos de la vida …

Hay gente que se dedica a ver los debates políticos de la tele y podrían estar hablando de este tema más de un día sin parar. Otros prefieren montarse un servidor en casa y programar un centro de datos casero como si no hubiera un mañana, sin pensar en otra cosa. Yo, en cambio, soy de los que prefieren tragarse 90 minutos viendo a 22 tíos corriendo detrás de un balón y de aquellos que pueden estar tragándose un programa resumen de la Premier League sin saber lo que tienen alrededor. Yo soy de lo que sólo se acaban las novelas que tiene que ver con el futbol y las demás las dejan con la señal antes de la página 52. Soy de los que alguna vez han tenido que mentir para ocultar mi locura cuando alguien que me aprecia me ha preguntado ¿en qué piensas?, diciendo que en el trabajo,  en un viaje, en los asuntos familiares,… cuando de verdad mi mente en ese momento estaba dibujando la volea de Zidane en Glasgow, el taconazo de Redondo en Manchester o el último gol de chilena de Rooney… Lo que más me preocupa es que ahora todos esos pensamientos se han ido diluyendo y han sido sustituidos por los cuatro penaltis no pitados en Stamford Bridge, por Platiní, por Unicef, por Qatar, por si verdaderamente Ramos y Casillas son o no unos infiltrados, por las saras carboneros, por los preciosos discursos de Del Bosque y sus amigos periodistas de Cuatro, por el último tongazo de la FIFA … Y me pregunto si merece la pena gastar un minuto más de mi tiempo en este nuevo fútbol. ¿Merece la pena que mi mente siga nadando en ese lodazal?

1 comentario

  1. Sebastián

    Claro que sí. Por supuesto que no me he leído nada:

    Blatter es socio de honor del Real Madrid, como no iba a ganar algún día otro balón de oro inventado este Cristiano Ronaldo

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